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Gesta Libertadora

Encabezado
Entre el 6 de julio y el 10 de julio de 1819 se llevaron acabo tres combates en la población de corrales, planeados directamente por el general Santander, quien dio la orden de que en corrales se establecieran los sitios de observación para que el ejercito libertador pudiera avanzar con seguridad después de merecido descanso en Socha y Tasco.

Estas batallas se llamaron "la chivatera" cuyo numero de combatientes es muy difícil de establecer pues los diferentes autores dan diferentes cifras, lo cierto es que dos de estas batalla se realizaron en el campo de batallas de la chivatera, de las cuales el ejército bolivariano salio triunfante, pero la del Vado del Río si se perdió, los soldados patriotas tuvieron que regresar vencidos por corrales hacia Tasco para reunirse con el grueso del Ejército Libertador.

Aquí fue donde cayó presa y ejecutada Juanita Escobar, quien se preocupo por ser la informante de las tropas patriótica y ha sido la primera victima mujer dentro de la gesta libertadora.
Batalla en el río Gámeza.
Para más información sobre los hechos de esta batalla.
EL EJÉRCITO LIBERTADOR LLEGA A CORRALES Y SOSTUVO TRES ENCUENTROS:

PRIMER ENCUENTRO: Tuvo lugar el 7 de julio de 1919. Según la comunicación del comandante español, Francisco González, la avanzada realista destacada en Corrales estaba compuesta por siete hombres montados, un Sargento y seis soldados.

El encuentro se realizó en la ribera del río Chicamocha en un sitio llamado La Chivatera. La batalla fue ganada, solo escaparon dos de la contraparte.

SEGUNDO ENCUENTRO: Barreiro mandó a Corrales al Teniente Don Manuel Gutiérrez, con treinta dragones montados. De parte del ejército libertador, estaban en Corrales, los mismos 26 jinetes, pero cuando los treinta dragones se introdujeron en las primeras casas, se vieron rodeados por 300 hombres montados.

Fue funesto, ya que solo se salvaron Barreiro y cinco hombres más, los demás fueron muertos o tomados prisioneros.

TERCER ENCUENTRO: Funesto para las armas patrióticas, del lado español Barreiro mismo mando al Teniente Coronel Don Nicolás López, con la compañía de cazadores del primer batallón del Rey.
Por parte del ejército patriota, iban los mismos treinta jinetes.
El parte de Barreiro se contradice porque una parte afirma que “destrozaron completamente al enemigo” y luego discrimina que la caballería patriota tuvo más 20 muertos 5 prisioneros, 70 caballos ensillados y varias carabinas y lanzas.

Siendo ello así, de los 300 jinetes de la caballería patriota, quedaron 275 sobrevivientes, soldados de caballería.
De parte de las tropas españolas, no hay constancia de pérdidas o quizá no las hubo o fueron pocas en razón a que las fuerzas realistas eran superiores en número a las fuerzas patriotas. Por lo que respecta a la infantería patriota, que en número de 600 hombres llego a Belencito el día 6 de julio de 1819, enviados desde Tasco por el General Santander, todos regresaron por Corrales, donde permanecieron algunos días para adiestrarse y prepararse mejor para emprender la inminente y grandiosa campaña que luego habría de realizarse en Gámeza, en el Pantano de Vargas y en el Puente de Boyacá.
HEROES DE LA INDEPENDENCIA QUE TUVIERON ALGUN VINCULO CON CORRALES

GENERAL JUAN JOSE REYES ESCOBAR O MEJOR GENERAL JUAN JOSE REYES “PATRIA”

Biografía

JUAN JOSE REYES ESCOBAR, hijo de una familia arraigada desde la Colonia en la Población Boyacense de Santa Rosa de Viterbo, nació en julio de 1785 y fueron sus padres Don Manuel Ignacio Reyes y Doña María de la Cruz Escobar.

El joven Juan José recibió la educación básica que solían adquirir los jóvenes de familia pudientes, en la ciudad de Tunja.

Luego de dedicó al comercio entre las poblaciones de Sogamoso y Cúcuta, actividad que si bien era lucrativa, también era difícil y arriesgada, tanto por la geografía, donde con frecuencia se rodaban a los abismos, como por los salteadores, dispuestos a quedarse con todo o parte de la mercancía.
Razón por la cual se conformaban caravanas de arrieros dotados de armas para defender sus pertenencias.

La actividad comercial y viajera eran propicios para abrir la mente a las nuevas ideas provenientes de la ilustración europea, por eso, cuando se dio el grito de independencia de 1810 y toda la América española se rebeló contra la metrópoli, Juan José Reyes, sin la menor vacilación, entró a servir a los ejércitos de la primera República, participando en varas acciones de guerra.

Para comienzos de 1819, Juan José había adquirido el grado de Teniente de Caballería y comandaba el cuerpo de exploración denominado Cabeza de Vanguardia, encargado de adelantarse al ejército patriota, para indagar sobre el enemigo y el tipo de geografía que se debía atravesar.

La acción más famosa del teniente Juan José Reyes ocurrió el 11 de julio de 1819 en el combate sobre el Puente del río Gámeza, hoy conocido como Puente Reyes, donde como preludio de la acción, acepto el desafío de un capitán español que reclamaba a gritos un jefe patriota para enfrentarse con él sobre el puente que separaba a los ejércitos. Respondió el reto el teniente Reyes y los dos gallardos adversarios se trabaron en un combate singular que duró algunos minutos y que concluyó cuando, enardecido el patriota con una herida recibida, le propinó un sablazo a su oponente, quitándole la cabeza que cayó a las apacibles aguas del río.

Cuando con la penumbra de la noche concluyó la acción y las tropas de uno y otro bando regresaron a sus posiciones que tenían al comenzar el combate, Bolívar llamó al héroe de la lid sobre el puente y le preguntó su nombre: “Soy Juan Reyes, señor” usted, contestó Bolívar debe honrar no a los Reyes, sino a la Patria con su apellido: en el ejército será llamado “Juan José Reyes Patria”, tal como se conoce históricamente, tanto él como sus hijos, uno de los cuales también fue general y llegó a ser comandante del Ejército Nacional.
General Reyes Patria
Aproximadamente en 1863, el general Reyes Patria, se refugió en la mansedumbre y bondad de su hogar, a vivir los recuerdos de su heroica y sacrificada existencia en aras de la libertad, de la cual dejó un escrito con el nombre de “Mis recuerdos”.

En el pueblo de Corrales el viejo general y prócer de la independencia, general Juan José Reyes Patria, trocó su vida de revolucionario asiduo por la de un fervoroso cristiano dedicado al estudio de la Biblia y de la filosofía, en medio del respeto de los moradores del pueblo.

En la casa del General Juan José Reyes “Patria” se guardan en cenotafio de mármol, los despojos mortales de ese gran prócer colombiano, un verdadero Patrimonio Nacional.

El General Reyes “Patria” fue sepultado a sus 88 años de edad el 10 de diciembre de 1.872.
Entrada Casa General
e-mail:

corralesboyaca@galeon.com

Interior Casa Gral.
Cenotafio
casa hace unos años
Casa General Hoy
JUANA ESCOBAR

Sobre la vida y obra de Juanita Escobar existe muy poca información; sin embargo Pablo E. Forero en su libro “Heroínas olvidadas de la independencia” dice:
“….La gran mayoría de las mujeres patriotas, eran del pueblo. Del puro pueblo llano. Como Manuela Escobar, campesina boyacense y su hermana Juanita. Juana fue comisionada para servir de espía en los movimientos del general español Barreiro en los días anteriores a la batalla del Pantano de Vargas.

También llevaba mensajes que se aprendía de memoria a la división de retaguardia, en la cual venia el Libertador. En uno de esos viajes fue capturada por una patrulla española, la llevaron a presencia de Barreiro, quién la ofreció perdonarle la vida si le revelaba el sitio donde se hallaban los patriotas y su número. Ella no quiso decir nada. La llevaron a los Corrales de Gámeza en donde había treinta y siete llaneros de Santander, capturados por las avanzadas enemigas. Barreiro ordenó, que inclusive Juana Escobar, todos fuesen atados espalda con espalda. Luego, atravesados a lanzazos.

Dos días más tarde el ejército patriota hallaba a las victimas. Se dice, que hasta los veteranos lloraron a la vista de los alanceados, especialmente de la humilde Juana. El coronel y cura dominico Fray Ignacio Mariño, uno de los más temibles guerrilleros de la revolución, hizo las exequias de los sacrificados y juró vengarlos. No había chapetón que se le escapase vivo de entre las manos.”

El entierro se realizó en Corrales, porque el pueblo de Gámeza estaba prácticamente controlado y bajo el dominio y vigilancia del comandante Francisco González y era un acto de gran temeridad, en esos días, ponerse en manos del enemigo.

Sobre la Biografía, Julio Daniel Parra Caro en su monografía titulada "Corrales ante la historia" Homenaje en el año de su bicentenario, narra:

JUANA ESCOBAR nació y creció como una flor en el campo. Por sus atributos y dones personales, el destino la convirtió en la mujer útil y grande de la independencia. Por eso tan pronto como los primeros rayos de la luz tan promisoria alumbraron su tranquila y pastoril estancia, cuando oyó los primeros rumores de liberación, se transforma de inmediato en patriota activa, resuelta y abnegada.

Lo cierto es que Juanita Escobar, murió sin lugar a duda, el día 10 de julio de 1819 y manos cariñosas y amigas la llevaron al cementerio de Corrales, al antiguo cementerio, que quedaba junto al río, para darle allí honrosa y cristiana sepultura.

De todas maneras, a Corrales le corresponde el dolor y la gloria a la vez, de haber sido en su suelo, donde fue sacrificada la primera heroína boyacense, a raíz de haberse iniciado propiamente la guerra de independencia.

Juanita era ligeramente morena, más bien trigueña, su estatura, ni grande ni pequeña y en su conjunto físico, estaba maravillosamente conformada. Tendría entre 17 y 18 años. Su porte era desenvuelto y la silueta de su cuerpo seductor y perfecto, con un aire indescriptible de gracia y simpatía, que la distinguía de todas las muchachas del entorno.
Ojos negros, grandes, dulces y serenos como la superficie tranquila de un lago, soñadores, vivos y profundos, de un intenso fulgor romántico, enmarcados por cejas negras y tupidas y ribeteados por largas pestañas naturalmente encrespadas. El cabello intensamente negro, era abundante y lo mantenía siempre dividido en dos trenzas que le caían sobre la espalda y sobre las cuales acomodaba un ligero y vistoso nudo de cinta. La boca fina, dulce y bien proporcionada, delicada y hechicera, resguardaba siempre los sutiles labios de rosa, que aprisionaban dos hileras de dientes blancos y parejos.
Pero lo que más lucía y cautivaba eran los hoyuelos que se le formaban al reír, en cada una de las mejillas, irradiando bondad y simpatía incomparables.

Llevaba siempre los pies protegidos por alpargatas de fique amarrados con galones negros. Usaba faldas que le cubrían hasta debajo de las rodillas. Una blusa hecha con tela de la época, de manga corta y ligeramente descotada, rematando en un cuello bordado.

El primer bautismo de sangre, en Colombia, en las cruciales y azarosas etapas de la cruenta lucha, fue en Corrales. Así la crueldad española, escogió como victima, a una mujer, a una mujer campesina pero noble, joven, hermosa y extraordinariamente patriota.
Plaza Juana Escobar
PARQUE JUANA ESCOBAR

El parque principal de Corrales lleva el nombre de JUANA ESCOBAR en honor a la heroína, que murió en esta población.
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